En la cabeza los hombres se ponen una especie de pañuelo, llamado hatta o ghutra. Los más mayores siempre lo llevan blanco (sufra). mientras que los jóvenes a menudo lo llevan de cuadros rojos y blancos (shimagh). El pañuelo, sufra o shimagh, se sujeta habitualmente con una cuerda negra alrededor de la cabeza llamada agal. En ocasiones los jóvenes lo llevan sin agal, simplemente anudado a modo de turbante. Un dato curioso es que la ley prohíbe a los emiratís entrar en discotecas vistiendo el traje nacional. Aunque es muy raro que las mujeres (quizás menos del 1%) no lleven el traje nacional, las abayas negras, los hombres son menos rigurosos y bastante a menudo visten con pantalones y camiseta.
Tanto la abaya como la kandora, pero especialmente la abaya, en principio es una vestimenta que permite uniformar a la gente, hacerla igual a los ojos de los demás, una concreción práctica de ese principio islámico que pide a las mujeres que vistan con modestia. Sin embargo, en los EAU la abaya es un símbolo cultural más que religioso y hoy hay diseñadoras emiratíes que agudizan su creatividad para hacer más tentadores sus diseños a los ojos de las mujeres con billeteras repletas. La abaya se ha convertido en un objeto más para el lucimiento de la mujer emiratí. Se confeccionan con añadidos de diferentes colores, con bordados espectaculares, con los más delicados tejidos e incluso rematados con pedrería y con ribetes de oro. Si bien se puede encontrar una abaya modesta por 50 euros o menos, las hay de seda con incrustaciones de cristales de Swarovsky cuyo precio puede alcanzar los 6.000 euros.
Los que las conocen bien aseguran que las mujeres emiratíes son incluso más abiertas de mente que las europeas, que les encanta la lencería fina y que les parece extraordinariamente sensual esa dosis de misterio que entraña caminar totalmente cubiertas todo el día para destaparse y entregarse cuando llega el momento. En el fondo son muy hábiles a la hora de manejar esa aureola de misterio que entraña el ir tapadas como arma de seducción.
Las interpretaciones acerca de la vestimenta en las mujeres son variadas y hasta cierto punto subjetivas. Son muchos los expertos, sobre todo los pertenecientes a la corriente del islam reformista, que subrayan que el Corán simplemente ordena la modestia, la decencia y el pudor a la hora de mostrar públicamente el cuerpo. Lo que dice literalmente el Corán al respecto es: "Di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adornos que los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones fríos, a los niños que no saben aún de las partes femeninas". A partir de ese texto, la idea generalmente aceptada es que la mujer debe usar vestimentas holgadas y no muy finas acompañadas de un pañuelo en la cabeza que le cubra el cabello. En esencia, de lo que se trata es de que no deje ver nada de su cuerpo excepto la cara y las manos y no ponga de manifiesto las formas femeninas. Algunas mujeres musulmanas consideran que ni siquiera deben de cubrirse la cabeza.
Las interpretaciones acerca de la vestimenta en las mujeres son variadas y hasta cierto punto subjetivas. Son muchos los expertos, sobre todo los pertenecientes a la corriente del islam reformista, que subrayan que el Corán simplemente ordena la modestia, la decencia y el pudor a la hora de mostrar públicamente el cuerpo. Lo que dice literalmente el Corán al respecto es: "Di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adornos que los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones fríos, a los niños que no saben aún de las partes femeninas". A partir de ese texto, la idea generalmente aceptada es que la mujer debe usar vestimentas holgadas y no muy finas acompañadas de un pañuelo en la cabeza que le cubra el cabello. En esencia, de lo que se trata es de que no deje ver nada de su cuerpo excepto la cara y las manos y no ponga de manifiesto las formas femeninas. Algunas mujeres musulmanas consideran que ni siquiera deben de cubrirse la cabeza.